May
28
Se debe vivir de modo que se tenga, en el momento oportuno, la voluntad de morir, dijo Nietzche. Algún día nos tocará la huesuda, la desnarigada. Y, aunque uno nunca nace completamente, aunque uno nunca muere completamente, ese día llegará. ¿Por qué no te preparas y escribes, por ejemplo, tu propio epitafio, las palabras luminosas que adornarán tu tumba?
Sal de lo común, olvídate de la pomposidad, de la formalidad de antaño. Hazlo con humor, con ironía, con elegancia. ¡Es la frase que define tu vida, lo que fuiste! Sé tú mismo, en esa frase, una carcajada, un pensamiento agudo, un consejo, un ejemplo de vida, un viví y fue duro pero conocí algunas cosas y me divertí.
Algo así como:
Espero no haberlos aburrido (Elvis Presley en su última conferencia de prensa).
Discúlpenme si no me pongo de pie (Groucho Marx).
Contempla con frialdad la vida, la muerte. ¡Jinete, sigue tu camino! (William Butler Yeats).
Adiós, zapatos de tacón alto.
Esto le pasa a los chicos traviesos (Alfred Hitchcock).
Te dije cuidado con la curva.
No sigas la luz al final del túnel.
Nunca debí haber cambiado el whisky por el martini (Humphrey Bogart).
Me atreví a amar.
Viví. Amé. Escribí (Stendhal).
Fallecido por la voluntad de Dios con la ayuda de un médico imbécil.
Así que esto es la muerte (Beethoven).
Ya no tengo rejas que hieran mis alas.
La vida no vale nada (en la tumba de José Alfredo Jiménez).
Hablad bajo, no me despertéis.
Por mucho que huyas, llegarás a este mismo sitio, ya lo verás.
Aquí yace el rey de los actores. Ahora hace el papel de muerto y lo hace muy bien (Moliére).
Estoy aquí bajo protesta.
No es que yo fuera superior, es que los demás eran inferiores (Orson Welles).
Por fin dejé de fumar.
La muerte es mi siguiente aventura.
Si no viví más es porque no me dio tiempo (Marqués de Sade).
Lo intenté.
Dad las gracias, mortales, al que ha existido así, y tan grandemente, como adorno de la raza humana (Isaac Newton).
Que Dios tenga piedad de este ateo (Miguel de Unamuno).
Murió vivo.
Feo, fuerte y formal (John Wayne).
Vivir rápido, morir joven y ser un cadáver atractivo.
Me mantuve borracho por mucho tiempo, después me morí (Francis Scott Fitzgerald).
Este hombre se murió de amor.
Hoy se me acabó el mañana.
Eso es todo, amigos (Mel Blanc, la voz de Bugs Bunny).
Robert Emmet, un héroe irlandés, es famoso por haber estipulado, antes de ser llevado a la horca, en 1803: “Que nadie escriba mi epitafio, que nadie grabe nada en mi tumba, porque nadie verdaderamente me conoce, ni mis motivos ni mi carácter”.
Tú, al igual que él, no dejes que nadie escriba tu epitafio. Escríbelo tú. Algo que te defina, algo que englobe lo que eres, lo que fuiste. Tus últimas palabras para la posteridad.

